domingo, 18 de junio de 2017

Libro Leído: La Magia del Orden (de Marie Kondo). Herramientas para ordenar tu casa...¡Y tu vida!

Hoy acabo de terminar de leer el libro La Magia del Orden de Marie Kondo. Me encanta haber invertido tiempo en esta lectura por todo lo que aporta. Dejo aquí la portada de una de las ediciones para que sea más fácilmente identificable.



Desde que entró en mi vida el proyecto de renovar y adaptar a nosotros "la casa", en mi cabeza se abrieron paso muchas inquietudes.  Quizá mucha gente no lo sepa, o incluso ponga el grito en el cielo al leerme ahora, pero lo cierto es que siempre he pensado que el espacio afecta e influye y encontrar este libro fue como saciar mi curiosidad en este aspecto. No soy la única que ha notado que el entorno afecta a la mente y hasta al cuerpo; la autora también habla de esto y la comprendo perfectamente. Por eso, mientras preparaba la casa de mi novio con unos cuantos cambios, me leía este libro con la idea de que me ayudase a hacer del que sería nuestro espacio/hogar un lugar que me aportase paz y armonía a nivel mental.

Cuando uno comienza a leer el libro se da cuenta de inmediato de la importancia de tirar. La autora habla tanto de esto que uno va tomando conciencia. Guardar ropa que no te está bien para cuando te esté, como si acaso nunca hubiésemos vivido en nuestras propias carnes que cuando uno cambia su peso, casi siempre suele acabar mirando tiendas y adquiriendo algo nuevo. Pocas veces busca y hecha mano a lo que guardó hace meses o incluso años y si lo hace igual ya no le llena como antes. Entonces, como dice la autora, porqué nos cuesta tanto tirarlo? (o donarlo). Como este caso, mil casos más con los que intenta decirnos que solo mantengamos en casa aquello que realmente nos hace FELIZ. Esta es la palabra clave.

En este libro hay una gran verdad y es que, en muchas ocasiones, nos basta con cambiar las cosas de lugar para sentirnos satisfechos y seguimos acumulando simplemente. Quizá tenemos mucho espacio para almacenaje pero nunca nos basta porque en él tenemos guardado cosas que creemos importantes y que realmente no lo son si las miramos con profundidad. Leerme este libro me ha hecho ver la cantidad de cosas que creo importantes y de las que podría prescindir. Me voy a poner a trabajar en ello de algún modo.

Eso no ha cambiado tampoco mi idea de conservar muchas. Estoy reutilizando muchos objetos y muebles en este comienzo para hacer de la casa un sitio más "nuestro" sin tener que comprar muchas cosas al principio. Por ejemplo, recuerdo que hace años mi madre quitó unos marcos de fotos y a la hora de ir a tirarlos la frené, los guardé, me apetecía y creía que podría darles una nueva vida en un mañana. Ese día ha llegado y ahora cuelgan del comedor de la casa de mi novio. Puede ser que esos marcos a ella ya no le hiciesen feliz pero a mí sí me hicieron y ahora que los veo colgados aún más jaja.

Hay un tema que también le importa tanto a la autora tanto como a mí y es la clasificación. Para mí es imprescindible saber cual es el sitio de cada cosa. Se habla de esos cajones a lo largo de toda la casa  en los que se pueden encontrar monedas, puntillas, lápices, gomas de pelo, etc. Si no se destina un lugar para un tipo de cosas concretas y en vez de esto estas se dispersan por diferentes lugares de la casa...nunca sabremos con exactitud donde está lo que necesitamos.  Por ejemplo, en casa de mi madre todo lo de bricolaje (alcayatas, destornilladores, alicates, tacos, etc) están en un mismo cajón. Cuando colgué los marcos de los que anteriormente he hablado me fue muy fácil saber donde podría encontrar unas alcayatas nuevas que esperaban ser usadas.

También el libro tiene una visión un tanto zen que me parece muy normal y es que la autora da, y nos anima a dar, la importancia a nuestra casa, a nuestras prendas y a nuestros objetos como si pudiesen sentir todo cuanto transmitimos a estos. Cada vez que abro la puerta de la casa me siento confortada y pienso "ya estoy en casa" y mentalmente es como si me sintiese abrazada. Alguien me ha comprendido en esto jaja: la autora de este libro.

El impacto del orden y el espacio visual, lo que nos afecta en lo personal tener nuestra casa acondicionada a nosotros, organizada y ordenada, "el peso" (en mi mente) y "el ruido" (en el libro) que supone cargar nuestro ambiente...ha sido una lectura que creo que me ha aportado mucho y con la que me he sentido un poco comprendida (en el aspecto de que el espacio a mí me afecta mucho al ánimo, al cansancio o vitalidad, etc).

A veces creo que ya sé lo que me aporta Naia y esto es la necesidad de armonía en mi vida. Armonía vital. Me preocupa el entrar en la casa y sentir que me es acogedora, que me da paz, que me haga sentir en armonía en cuerpo y mente; que me transmita orden, silencio, relax. De primeras no necesito que todo lo que mi mente desea suceda o se plasme de inmediato en la casa. Solo intento sentirme más cómoda que la primera vez que vi ese lugar, sentir que es un poco más mío, cambiar su aspecto en lo que ahora me es posible y lo demás ya vendrá poco a poco hasta lograr contener todo cuanto realmente me haga feliz como pretende este método y yo misma.

Es imposible transmitir todo cuanto página a página se va modificando y/o añadiendo a nuestra vida y mente al leer este libro (por lo menos en la mía ha sido así). Así que, si te place, te animo a leerlo por si a ti también te cambia algo la forma de ver todo lo que te rodea en casa.

Hasta la próxima entrada! Gracias por leernos.





sábado, 10 de junio de 2017

Una funda barata y práctica para mi chaiselongue

Nuestro comedor no es muy amplio pero teníamos claro que queríamos un sofá bastante largo para poder extendernos mi novio y yo, que somos un poco altos, y de asientos amplios para cuando quisiéramos estar así juntitos. Esto solo nos lo permitía un chaiselongue que además nos daba la opción de los asientos extensibles. El clásico 3+2 nos hacía desperdiciar una esquina de la habitación si los poníamos en forma de L, además de no tener la opción de estar cerca y lejos el uno del otro cuando nos apeteciese jaja, así que lo descartamos rápidamente.  La rinconera aprovechaba ese espacio de la esquina pero seguía sin convencernos.  Después de ver un montón de tiendas, pero un montón, llegamos al elegido.




Una de las cosas que más me preocupaba tras comprar el chaiselongue, que fue lo más apropiado para nosotros, era el "problema" de las fundas protectoras y es que la mayoría de las que veía me parecían bastante caras para lo que yo quería gastarme en ella. La tela del sofá es lavable pero no me gustaría estropearlo y estoy segura de que mi alternativa es más fácil y rápida a la hora del mantenimiento de mi sofá.  Quería algo económico y fácil de desmontar y lavar y, a poder ser, que no tuviese que estar recolocando a cada giro que diésemos en él y un día se me ocurrió probar la colcha bouti de nuestra cama a ver si lo que tenía en mente era factible y me lancé. Me fui a Granada, concretamente las mías las he comprado en Tejidos Malagón muy baratas, aunque también tenía vistas unas lisas en Alcampo por si no encontraba en la primera tienda algunas estampadas que me gustasen y fuesen también económicas. Tenían que ser dos colchas bouti iguales. En un primer momento pensé en coger unas de cama de matrimonio y unas más pequeñas pero me las traje las dos iguales de grandes y la verdad es que acerté. No tengo foto del proceso pero sí de como quedaron una vez puestas. Ya les puse dos de los cojines (estos los compramos en Leroy Merlin porque tenían un relleno muy gordito, nos parecieron muy buenos y aprovechamos una gran rebaja)  para probar. 



Una de las colchas la dediqué a "forrar" el brazo del chaiselongue y su espaldal.  Con la otra extendida pillé los otros dos asientos con sus respectivos espaldales y brazo. Lo hice con los asientos extendidos porque los usamos más así ahora mismo y para adaptarla mejor al sofá, y le dejé faldones porque me gustaba más así para igualar con el faldón del brazo. En la siguiente foto se ve mejor. Y después de colocarla ya remetí por los huecos la tela para que se quedase sujeta y con un poco de forma. 

Muchas colchas bouti traen los cojines o fundas de almohada de regalo con ellas. Algunas con la misma tela y otras con telas que hagan contraste. En mi caso eran del mismo estampado y me vino muy bien porque con dos (como la que se puede intuir que cuelga en la silla de la esquina de mi fotografía) tapé una cara del brazo que me quedaba descubierta. Si son diferentes y os cubre entero bien, ya tenéis unas fundas de cojín si queréis usarlas jaja.



En esta foto se ve mejor el detalle de los faldones y también se ve la zona que se me quedaba sin cubrir de este brazo, marcada por el borde de la colcha que es reversible y beige por la otra cara. Lo que hice fue poner la funda de almohada o cojín debajo y a su lado otra de la misma forma. No he querido coser nada (dar alguna puntada en los remates del faldón) para que cuando las lave me sea más fácil colocarlas sin tener ninguna pauta fija, yo solo las he doblado y a lo máximo las pillaré con una laña que luego quitaré) pero ya cada cual al gusto.

Y así, por un módico precio, tengo protegido mi sofá chaiselongue y de un tono que va un poco más con el comedor y cuyo tejido es suave y algo acolchadito. Y, si alguna vez quiero cambiar porque cambie el color con el tiempo, siempre tendré dos colchas para alguna de las camas. Con lo que me he ahorrado me he comprado las cortinas para el comedor y la barra para colocarlas jaja. ¡Estamos encantados! Lo pongo por aquí por si hay alguien a quien no le convenciesen las fundas, mantas, o tejidos que suelen usarse para tapar este tipo de sofás. 

Gracias por leernos! Hasta la próxima.